Biblioteca “Benito Juárez”, entre la propaganda y el abandono: el fracaso cultural en Ciudad del Carmen

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Mientras el gobierno municipal insiste en promover una imagen de “transformación” y progreso, la realidad al interior de la Biblioteca Pública “Benito Juárez” revela un panorama completamente distinto. Considerado el principal recinto bibliográfico de Ciudad del Carmen, este espacio público hoy se encuentra sumido en el deterioro, el abandono y la indiferencia institucional.

Durante la tercera administración morenista encabezada por Pablo Gutiérrez Lazarus, la biblioteca ha pasado de ser un punto de encuentro para estudiantes, investigadores y lectores, a convertirse en un edificio marcado por la humedad, el desgaste estructural y la pérdida progresiva de su acervo. Lejos de consolidarse como un centro cultural activo, hoy representa uno de los ejemplos más evidentes del rezago en materia cultural en el municipio.

Por fuera, una capa de pintura intenta proyectar orden y modernización. Sin embargo, al cruzar sus puertas, el escenario es desolador: estanterías corroídas, libros dañados por la humedad, mobiliario obsoleto, equipos inservibles y sistemas de aire acondicionado fuera de funcionamiento. El ambiente cerrado y el olor a encierro reflejan años sin mantenimiento real.

Trabajadores, ex empleados y usuarios coinciden en que no existe ningún programa serio de rescate, actualización o fortalecimiento del recinto. No hay planes para la digitalización del acervo, renovación tecnológica ni estrategias permanentes para fomentar la lectura entre niños, jóvenes y adultos. La biblioteca, aseguran, sobrevive más por el esfuerzo del personal que por el respaldo gubernamental.

La responsabilidad directa recae en la Dirección de Cultura, encabezada por Ylda Helena López Aboites, cuya gestión ha sido señalada como deficiente por diversos sectores. Bajo su administración, los espacios culturales del municipio no han recibido inversiones significativas, ni siquiera para atender problemas básicos de infraestructura y conservación.

Uno de los aspectos más alarmantes es la contradicción entre el discurso oficial y la realidad. A pesar de que se anuncian cursos de computación y actividades formativas, la mayoría de las computadoras no funciona, el acceso a internet es limitado y el equipo disponible resulta obsoleto. Esta situación convierte las supuestas acciones de fomento educativo en simples actos de simulación.

A ello se suma el estado deplorable de los servicios sanitarios. Los baños no se encuentran habilitados para el público o permanecen en condiciones insalubres, lo que afecta directamente a estudiantes, niños y adultos mayores que acuden al lugar. La falta de higiene y mantenimiento vulnera la dignidad de quienes buscan un espacio adecuado para el estudio y la consulta.

El daño al acervo bibliográfico es otra de las consecuencias más graves. Decenas de libros ya se han perdido de manera irreversible debido a la humedad y al descuido, mientras que el resto permanece en riesgo constante. Cada día sin intervención representa una pérdida cultural para la comunidad y una renuncia silenciosa al derecho a la educación.

Para diversos ciudadanos, el abandono de la Biblioteca “Benito Juárez” no es producto de la casualidad, sino de una decisión política. Refleja la ausencia de una política cultural sólida, donde prevalecen la improvisación, el desinterés y el amiguismo por encima del compromiso con el desarrollo intelectual de la población.

Hoy, el recinto que debería ser un bastión del conocimiento se ha transformado en símbolo del rezago institucional. Los libros se deterioran, los espacios se debilitan y las oportunidades educativas se reducen, mientras el discurso oficial continúa apostando por la imagen antes que por la realidad.

La situación de la Biblioteca Pública “Benito Juárez” exige una respuesta inmediata, transparente y responsable. De no actuar con prontitud, Ciudad del Carmen seguirá perdiendo uno de sus principales espacios de formación, memoria y construcción social.