La administración estatal encabezada por Joaquín Díaz Mena enfrenta una reconfiguración interna que ha derivado en la salida —formalmente presentada como “renuncias”— de varios funcionarios identificados como morenistas de base. En círculos políticos locales, el fenómeno ya es descrito como una “limpieza” de cuadros fundadores dentro del llamado gobierno huachista.
Durante las últimas semanas, la narrativa dominante entre analistas y actores políticos señala que perfiles surgidos directamente del movimiento lopezobradorista han quedado relegados por su desempeño, conflictos internos o señalamientos públicos, en contraste con el discurso original de la llamada Cuarta Transformación.
Salidas con sello de origen morenista
Tres nombres concentran la atención pública: Rogerio Castro Vázquez, ex titular de Bienestar en Yucatán; Alpha Tavera, ex subsecretaria de Investigación, Innovación y Educación Superior; y Geovanna Campos Vázquez, también ex funcionaria estatal.
Los tres comparten una característica clave: su trayectoria se forjó dentro de Morena y no provienen de otros partidos, lo que los ubica como parte del núcleo ideológico original del movimiento en la entidad.
En el caso de Castro Vázquez, pesan acusaciones públicas sobre presunto manejo irregular de recursos, señalamientos de acoso sexual y cuestionamientos heredados desde su paso por el Infonavit. La gravedad del contexto se reflejó en la visita de la secretaria federal de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, quien acudió a Yucatán para atender la situación del programa social en el estado.
Su presencia, breve y con agenda limitada, fue interpretada por observadores como un intento de contención ante la crisis administrativa en esa dependencia.
Acusaciones de autoritarismo laboral
Por su parte, Alpha Tavera y Geovanna Campos enfrentaron críticas por presuntas prácticas laborales abusivas, incluyendo la asignación de tareas ajenas a las funciones de su personal y actitudes consideradas prepotentes por subordinados.
En ambos casos, la salida se dio en medio de inconformidades internas que habrían escalado hasta niveles superiores del gabinete.
Analistas apuntan que estas bajas exhiben tensiones entre el discurso ideológico del movimiento y las exigencias de operación gubernamental.
El peso simbólico de la “bendición” lopezobradorista
Diversas voces han señalado que algunos funcionarios se asumían respaldados por la figura del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo que habría alimentado percepciones de inmunidad política dentro de la administración.
En paralelo, a nivel federal también se registró la salida de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP, en medio de polémicas por presuntas irregularidades, lo que refuerza la idea de ajustes dentro de cuadros identificados con la línea dura del movimiento.
Renuncias tempranas y perfiles externos
Entre las primeras bajas del sexenio también figuró la cantante y exfuncionaria Federica Quijano Tapia, cuya incorporación había sido vista como un ejemplo de perfiles provenientes de fuera de la política tradicional.
Su salida anticipada alimentó la percepción de improvisación en algunas designaciones.
Morena en el Congreso: mayoría con fricciones
Mientras tanto, el gobernador no tiene margen para remover a legisladores, pues fueron electos por voto popular. Sin embargo, la bancada mayoritaria de Morena en el Congreso local ha mostrado dificultades para consolidar acuerdos clave, como la aprobación de financiamientos estatales.
Entre los nombres señalados por su protagonismo político figuran Samuel Lizama, Óscar Brito y Neyda Pat, representantes del ala más ideologizada del partido en el estado.



