OPERATIVOS “DISCRETOS” EN EL ORIENTE DE MÉRIDA: REVISAN A “FUEREÑOS SOSPECHOSOS”… PERO SIN EXPLICAR NADA

0
3

Con un despliegue digno de una situación de alto riesgo —aunque sin información oficial que lo justifique— elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán realizaron operativos simultáneos en el oriente de Mérida, donde al menos dos grupos de hombres, presuntamente “fuereños”, fueron retenidos y sometidos a revisiones exhaustivas.

El primer incidente ocurrió en la calle 63 con avenida Circuito Colonias, en la colonia Emilio Portes Gil. Varias patrullas interceptaron una camioneta con aproximadamente seis hombres a bordo. Policías armados con fusiles acordonaron la zona e inspeccionaron tanto el vehículo como a sus ocupantes, generando inquietud entre vecinos que no sabían si se trataba de un operativo preventivo o de una acción ante una amenaza concreta.

Minutos después, a escasos metros, en la calle 61 con Circuito Colonias de la colonia Esperanza, se desplegó un segundo operativo. En ese punto, otros cinco hombres fueron retenidos y revisados en medio de un ambiente de tensión que atrajo a curiosos y residentes, quienes observaron la escena sin recibir explicación alguna.

Testigos describieron la movilización como repentina, numerosa y poco clara. Lo único evidente fue el mensaje visual: armas largas, patrullas y calles acordonadas. Lo que no quedó claro —como suele suceder— fue el motivo.

Hasta el momento, las autoridades no han informado si hubo detenciones, decomisos o si se trató simplemente de “revisiones de rutina”, esa categoría flexible que sirve lo mismo para tranquilizar a la población que para evitar dar detalles incómodos.

La zona permanece bajo vigilancia policiaca, mientras crece la incógnita entre los habitantes: si no pasó nada, ¿por qué el despliegue?, y si sí pasó algo, ¿por qué nadie lo explica?

En una ciudad que presume seguridad como carta de presentación nacional, el silencio oficial termina siendo más inquietante que las sirenas. Porque cuando la información no llega por vías institucionales, llega —distorsionada— por rumores. Y en materia de seguridad, el vacío informativo suele ser el combustible perfecto para la incertidumbre.