Lo que debía ser la principal fuerza opositora en el Ayuntamiento terminó convertido en un grupo fragmentado, confrontado y políticamente irrelevante. A 17 meses del inicio de la actual administración municipal, la bancada edilicia de Morena en Mérida no solo está rota: prácticamente ha colapsado por disputas internas, falta de liderazgo y decisiones que evidencian inexperiencia política.
De la derrota electoral al reparto de cuotas
El origen del desastre se remonta a la fallida campaña por la alcaldía encabezada por el ex clavadista olímpico Rommel Pacheco Marrufo, quien no logró conquistar la capital yucateca. Tras la derrota —y su posterior salida hacia la dirección de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte—, la coordinación del grupo edilicio quedó en manos de su operador político, Adrián Gorocica Rojas.
Lejos de consolidar al equipo, su designación fue vista como una imposición basada en cuotas internas más que en experiencia o capacidad de negociación. Desde entonces, el grupo comenzó a fracturarse.
Ego, improvisación y ruptura
Regidores con trayectoria fueron relegados por un pequeño bloque de jóvenes sin recorrido político, lo que detonó un choque inmediato. El resultado fue una bancada incapaz de operar como equipo, con posturas contradictorias y una agenda inexistente.
La ruptura se volvió pública cuando se convocó a una rueda de prensa sin carácter oficial y excluyendo deliberadamente a tres de los perfiles con mayor experiencia: José Peniche Marenco, Denisse Pérez Rodríguez y Berenice Rivera.
La exclusión confirmó lo que ya era evidente en pasillos políticos: Morena tiene dos bandos enfrentados dentro del Cabildo, uno dominado por la inexperiencia y otro marginado pese a su trayectoria.
Hostilidad hacia la prensa
El episodio más polémico ocurrió cuando, durante ese mismo encuentro, se ordenó fotografiar y grabar a reporteros que formularon preguntas incómodas. La acción fue interpretada como un intento de intimidación y terminó por deteriorar aún más la imagen pública del grupo.
Cambios opacos y sin liderazgo real
Horas después circuló la versión de que el joven regidor Diego Carrera habría sido nombrado nuevo coordinador, pero hasta hoy no existe confirmación oficial ni comunicación interna clara. En otras palabras: ni siquiera dentro del propio grupo saben quién manda.
Mientras tanto, el dirigente estatal Carlos Bojórquez Urzaiz ha guardado silencio absoluto, lo que refuerza la percepción de abandono y falta de conducción política.
Una oposición que fortalece a la alcaldesa
Paradójicamente, la incapacidad de Morena para articular una oposición seria ha beneficiado directamente a la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada. Los ataques constantes, desordenados y sin sustento desde un sector del grupo no han debilitado al gobierno municipal; por el contrario, han elevado su presencia mediática y proyectado a la oposición como errática.



