domingo, mayo 26, 2024

Medidores de luz en cenote

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Durante la limpieza del cenote Chen há, en Kopomá, se extrajeron 700 kilos de residuos sólidos, entre ellos 112 medidores de luz de los que se utilizan en casas y negocios, informó el arqueólogo Sergio Grosjean Abimerhi.

En un boletín, señaló que ese tipo de artefactos representa un riesgo tanto para la fauna como para los seres humanos que aprovechan el agua de los cenotes para distintos usos.

El comunicado de Grosjean Abimerhi señala, entre otras cosas, que el “4 de diciembre tuvimos la oportunidad de sanear un cenote más” que se agrega a la extensa lista de cuevas inundadas que por desgracia preservan gran cantidad de residuos sólidos y son rehabilitados gracias al apoyo de fundaciones, asociaciones civiles, órdenes de gobierno, ejidos, pobladores en general, espeleobuzos y personal técnico. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de limpiar el cenote Chen há, en Kopomá, proyecto que se consolidó gracias al apoyo de la Fundación Bepensa. Luego de cinco horas de intenso trabajo se lograron extraer 700 kilos de residuos sólidos.

Él explica que “a diferencia de los anteriores saneamientos, en esta oportunidad, y para nuestra sorpresa debido al gran volumen y características de los residuos sólidos, se desenterraron medidores de luz, los mismos que se utilizan en los hogares y empresas.

“Muchos de ellos se ubicaron gracias a la combinación de la experiencia de los espeleobuzos y de un detector de metales, ya que por ser un cenote abierto, la constante precipitación de materia orgánica y el mismo peso de los artefactos, éstos se encontraban debajo de una gruesa capa de sedimento.

“Es evidente que este tipo de aparatos electrónicos posee componentes altamente contaminantes, como cobre, plomo e imanes, y de allá nuestra interrogante en conocer si estos metales pesados originaron la muerte de peces que se observaron depuestos en el fondo”.

Unos (de los peces) se encontraban en buen estado de conservación y de otros solo se vislumbraba el esqueleto. A ello hay que sumarle los cráneos de tres cocodrilos.

“En los últimos años diversos estudios demostraron que el agua de muchas zonas de Yucatán posee partículas cancerígenas, y sin duda este tipo de acciones, además de ser un desastre para el medio ambiente, podría abonar al problema debido a sus agregados peligrosamente contaminantes”, señala.

“Al final de la jornada se contabilizaron 112 aparatos, muchos completamente corroídos por el paso del tiempo y algunos adheridos a mandíbulas de animales. Por fortuna se identificaron peces vivos como mojarras y los llamados aluh (en maya) o bagres de cenotes”, indica.

“Consideramos que este tipo de acciones atenta contra la salud de la población que vive cerca del cenote, que aprovechan el agua de pozo para consumo humano, animal e incluso hortalizas.

“También es un riesgo inminente para las poblaciones circunvecinas que extraen agua que luego es clorada para consumo humano y, por ende, no se eliminan los metales pesados”, recalca.

“Importante señalar que algunos cárcamos o sitios de extracción podrían estar en el trayecto del agua que sigue su rumbo natural hacia el mar antes de llegar al sitio de extracción para luego ser aprovechada para actividades domésticas”.

 

Polución Subterráneo

Más del comunicado emitido por el arqueólogo Sergio Grosjean Abimerhi.

A las autoridades

“Un atento llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para que tomen cartas en el asunto, ya que la incógnita sigue siendo quién arrojó estos medidores de energía y la razón. Exhortamos a los pobladores a custodiar los cenotes”.

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